Un futuro profesional en el que la calidez y el ingenio humanos no sean sustituidos por máquinas


En una sociedad cada vez más informatizada, en la que las ofertas de empleo se reducen y las máquinas ya ocupan numerosos puestos en fábricas, industrias e, incluso, oficinas, los trabajadores nos hemos visto abocados a adaptarnos a las nuevas necesidades y los nuevos formatos de trabajo.

Personal cada vez más cualificado, que se reinvente constantemente y con formación en idiomas y ramas relativamente recientes, como el marketing online o las redes sociales, supone un plus para las empresas. No solo a la hora de postularnos como candidatos a diferentes ofertas de empleo, sino también a la hora de consolidar nuestro futuro profesional como trabajadores dentro de la empresa.

No obstante, hemos de tener en cuenta que hay trabajos mucho más propensos a desaparecer con el avance de las tecnologías, por el abaratamiento de costes que supone. Estos serán, generalmente, los empleos más mecánicos, tareas repetitivas en las que no se requieran la creatividad, el ingenio y la calidez humana.

Los cajeros del supermercado, el personal dedicado a la carga y descarga de mercancías, los teleoperadores, el personal de fábricas, los contables o los bibliotecarios son algunos de los puestos más amenazados por el desarrollo de la robótica, pero son muchos más los que podrían ver reducidos sus efectivos en un corto periodo de tiempo.

Muchos empleos han desaparecido en los últimos años con la evolución de la robótica.

Muchos empleos han desaparecido en los últimos años con la evolución de la robótica.

De hecho, según un informe realizado en 2013 por varios profesores de la Facultad de Oxford, el 47 % de los puestos de trabajo que conocemos hasta el momento se encuentran en riesgo. Mientras que un análisis publicado por la Organización Internacional del Trabajo en 2015, sobre las perspectivas sociales y el empleo en el mundo, alerta de la inseguridad en el ámbito laboral.

Aunque los expertos reclaman tranquilidad, ya que estas visiones pueden parecer pesimistas e, incluso, catastrofistas, no son más que las continuidades de una evolución histórica del trabajo. Hace un siglo los empleos eran muy diferentes y la mayor parte de la población se dedicaba a la agricultura, ganadería o madera.

La sociedad evoluciona y, con ella, la tecnología y el empleo. De ahí la importancia de renovarse, reinventar los modelos y apuntarse a planes de formación para trabajadores en áreas que ofrezcan un valor añadido a las empresas.

Por eso, los planes de formación para el empleo y cursos para desempleados o clases formativas para trabajadores deben ser partes de tu rutina y estar orientados a lograr tus objetivos profesionales a corto y largo plazo, teniendo en cuenta que debes avanzar hacia las nuevas capacidades y habilidades que exige el mercado laboral.

Los cambios traen consigo mercados por explorar, en los que la competitividad es más baja y los humanos siguen contando con aptitudes y destrezas que no pueden ser sustituidas por máquinas. Solo has de adaptarte y aprovechar las nuevas oportunidades.

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